Nosotros, los obispos de Texas estamos solicitando a todo el personal de las parroquias, de las diferentes diócesis, y de otras organizaciones Católicas a descontinuar el apoyo financiero, publicitario y de la misma forma, a no participar en proyectos y/o eventos colaborativos patrocinados por la organización conocida como Amnistía Internacional.
Esta solicitud está basada en la decisión de Amnistía Internacional de limitar su política en referencia con los derechos humanos promoviendo el aborto como una manera de frenar la violencia contra las mujeres, especialmente en los países en vías de desarrollo. Al promover el aborto, Amnistía Internacional divide a sus propios miembros, muchos de los cuales son católicos y otros que defienden los derechos de los no-natos, y pone en riesgo el apoyo de las personas de muchas naciones, culturas y religiones quienes comparten un compromiso consistente en referencia a los derechos humanos. Nuestra evaluación en lo que respecta a esta decisión, es que Amnistía Internacional, está violando su misión, la cual determina proteger los derechos humanos en todo el mundo, y debido a ello ha perdido su credibilidad moral.
Ninguna organización que vele por la defensa de los derechos humanos, debe desconocer el sufrimiento de aquellas mujeres que enfrentan diariamente la violencia sexual, no se debe dar prioridad a la vida de la mujer sobre la de su criatura no nacida. Es mucho más loable abogar por el avance de su educación, de su condición económica en la sociedad y resistir toda forma de violencia y estigmatización contra ella y su infante. El aborto es un acto de violencia contra ambos, el no-nato y su madre. Cualquier organización comprometida a abogar por los derechos de la mujer debe ser solidaria con ella y sus hijos no nacidos.
El descontinuar el apoyo a Amnistía Internacional, no necesariamente significa que la Iglesia Católica de Texas dejará de proteger la vida humana y la promoción a la dignidad humana en todas las circunstancias. Continuaremos oponiéndonos a la pena de muerte, a la encarcelación injusta y a los efectos devastadores de la pobreza deshumanizante en nuestro Estado. Continuáremos apoyando a los refugiados, inmigrantes, y a otras personas oprimidas pero lo llevaremos a cabo, buscando formas auténticas para realizarlo y trabajando conjuntamente con organizaciones que no se opongan a respetar el derecho a la vida, desde su concepción hasta la muerte natural.
El Cardenal Renato Martino, Presidente del Concilio Pontifico para la Justicia y la Paz, declaró que los individuos y las organizaciones Católicas deben retirar su apoyo a Amnistía
Internacional si continúa observando ésta nueva política, porque, al decidir promover el derecho al aborto, ha traicionado su misión. Ésta declaración es apoyada por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Nosotros, por lo tanto, hacemos un llamado a Amnistía Internacional para que actúe de acuerdo a sus nobles principios, reconsidere su error, y dé marcha atrás a su política abortista. Hasta que esto suceda, las parroquias, el personal diocesano y otras organizaciones católicas no deben continuar trabajando con Amnistía Internacional. Nosotros también exhortamos a los fieles laicos a que examinen sus conciencias y en oración, consideren su apoyo personal a Amnistía Internacional.
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